Cuando me follé a mi profesor de canto

Con Dani siempre hemos tenido un rollito especial. O sea siempre, desde que empecé a hacer clases de canto con él, hace unos meses. La verdad es que primero hice una entrevista porque aunque tenía ganas de empezar a cantar no sabía demasiado sobre si con unos meses de clases llegaría donde quería… pero hablando con él me decidí. Y la verdad, también me gustó que “ése” fuera a ser mi profesor (¿ya sabes a qué me refiero, no?).

Pues eso. Tuvimos nuestra primera clase hacia octubre y ya desde el principio hemos tenido mucha afinidad, un sentido del humor muy parecido (¡que está muy bueno, también!), que por edad apenas nos separan diez años... y en el contexto de las clases nos lo pasamos muy bien. Bueno, hasta nos hemos ido de birras juntos y algunos días hemos dado la clase en el estudio que tiene en su casa.

El primer día que fuimos allí estuve un poco cortada. Porque mi mente pensaba cosas que no eran sobre la clase de canto y que nos incumbían a él y a mi y estar en su casa me tentaba de una manera… así que estuve toda la clase intentándome contener. Creo que en él también vi alguna mirada pero no quise pensarlo porque siempre me ha dicho que está casado y eso me pone aún más. Así que dimos la clase y cada uno a su casa.

A la semana siguiente hicimos clase en la escuela de música, tan normal como siempre. Pero hubieron algunas palabras o bromas, involuntarias, por parte de los dos, que tiraban al tema sexual y a si hacía calor en el aula y a quitarnos la ropa… y era todo de forma inocente, pero no tanto. Yo me mordía los labios mientras intentaba pensar en otra cosa pero él me miraba y yo no sabía cómo aguantarme ya. Y a él también he visto que le gusto. Me ha dicho más de una vez que tiene ganas de que sea la hora de nuestra clase porque alucina conmigo. Y ¡buff! eso me pone cardiaca. Pero está casado.

El otro día fuimos a grabar un tema al estudio de su casa y… y ya no hubo control posible. Todo empezó muy normal. Unos calentamientos y arrancamos con la canción pero yo no estaba dentro del tema. Y me dijo que me veía muy tensa. Sinceramente, estaba muy tensa pero no por la canción sino porque el estudio es pequeño y estábamos cerca y sólo resonaba su voz en mi cabeza y cómo suspiraba y… mmmm.

Se me acerca por detrás y todo lo alto que es me susurra en la oreja:
—No pienses en nada. Aquí sólo estamos tú y yo. Así que déjate ir. Olvídate de controlarlo todo, no tienes que controlar nada. Aquí estamos sólo para divertirnos.
Y yo no supe cómo interpretarlo. ¿Me estaba haciendo una propuesta deshonesta como me pareció? ¿Pensaba en “divertirse” de la misma forma que yo? ¡Bff… casi no podía pensar! Sólo podía cerrar los ojos y sentir la vibración de su voz en mi oreja.

Y empezó a masajearme. Me tocó los hombros y comprobó lo tensa que estaba. Y sus manos empezaron a rozar mi cuello y a apretar con fuerza después mis hombros y mi nuca y mientras seguía hablando pero sinceramente no sé lo que decía. Sólo intentaba recordarme que está casado, que Dani es un hombre casado. Pero esa altura, esos músculos, ese pelo moreno y largo de heavy, suelto, lo bien que nos entendemos…

Me giré y le di un lametón en los labios con toda la intensidad. Y él no se apartó para nada. Estaba esperando a que yo reaccionara. Y le volví a besar. . Él seguía con las manos en mi nuca, ahora con los brazos por delante, y empezó a acariciar mis tetas. No me decía nada. Sólo tenía esa mirada decidida que tanto me provoca. Sus ojos clavados en los míos y una actitud un poco chulesca que me pone mucho. Yo le respondí y pasé mis mano por su pelo suavemente y luego se lo agarré y le di un pequeño tirón haciendo que su barbilla se levantara. Y le chupé los labios con algo de rabia y se volvió loco. Le encantaba. Me empujó poco a poco contra la pared y me dijo que me quitara la falda de cuero negro que llevaba. Lo hice y me quedé sólo con las medias negras. Él se agachó delante de mí y puso sus manos en muslos, empezando a bajarme una de las medias. Mientras lo hacía me iba besando la pierna y yo sólo podía cerrar los ojos y sentir. Hizo lo mismo con la otra media, ahora siendo un poco más rudo (¡mmmm!) y me empujó ahora contra un altavoz enorme que había en el suelo del estudio.

— Súbete Y de un salto estaba allí sentada.
—Abre las piernas.

Y no lo dudé. Las doblé y las apoyé en la esquina del altavoz y él se puso entre mis piernas. Yo estaba muy mojada ya y aún me puso más cachonda lo que hizo. Se quitó la camiseta que llevaba y me la ató alrededor de los ojos. Ahora estaba totalmente en sus manos y eso me volvía loca. No sabía qué iba a hacer.

Oí cómo se bajaba el pantalón. Acto seguido se acercó hasta mí y pensé que me la iba a meter (lo estaba deseando) pero no. En su lugar lo que hizo fue arrancarme la camiseta y el sujetador y empezar a meterme mano de la forma más increíble que me lo han hecho mientras abajo en mi sexo húmedo noté algo duro. ¿Su polla? (¡Dios, cómo la deseaba!) pero no, lo que hizo fue apretar su paquete contra mi coño y eso me ponía aún más. Yo con mis manos y a ciegas palpaba su cuerpo y chupaba sus pectorales y lanzaba muerdos con ansia, a los que él respondía con algún ligero tirón de pelo o me vacilaba y me mordía por el lado que yo no esperaba y yo no podía aguantar más. Era un puto castigándome así pero eso aún me ponía más caliente. De repente paró.

—Ahora te voy a enseñar a relajarte de verdad.

Y acto seguido metió tres dedos en mi coño, sin rodeos, a la vez que me seguía chupando el cuello y cerca de la oreja. Metió su mano con fuerza y me dolió un poco pero estaba tan mojada que justamente eso es lo que quería. Sacaba sus dedos y los volvía a meter mientras me decía que era la alumna más rebelde que había tenido.

—Lo siento, Nadia, pero voy a tener que castigarte. Me obligas a tomar medidas…

¡Y Dios cómo quería que las tomara! Siguió jugando con sus dedos pero ahora en los alrededores de mi clítoris y de repente noté su boca caliente y humeda y el frío gélido de su piercing y me estremecí entera. ¡Dios! ¡Dios! ¡Dios! Y paseaba su piercing arriba y abajo de mi vagina mientras seguía haciéndome dedos y mi cuerpo se retorcía cada vez más. Sin ver, sin saber cómo lo estaba haciendo, sólo podía notar el calor en mi coño y su lengua y notar esos oleadas de placer que se inflamaba y poner mis dedos entre su cabello y apretar su cabeza contra mi coño. Más, quería más, mucho más. No podía parar. Entre gemidos sólo pude decir:

—No… pares… Dani. No, no pares…Y se me escapaban los gritos de placer.
No sé si tenía vecinos que pudieran oírlo pero francamente no me importaba. ¡Dani me estaba volviendo loca con su cunnilingus!

Y otra vez sin previo aviso, stop. Sólo me dijo: “ahora sí que te voy a castigar Nadia. Tienes que aprender a obedecer. Ponte a cuatro patas sobre el altavoz.

Aún a ciegas, lo hice inmediatamente. Esperé unos segundos mientras oí que se empezaba a hacer una paja. Me estaba poniendo cardiaca. Estaba toda mojada y muy cachonda y sólo quería más de lo que fuera que me iba a dar. Lo quería todo. Y se acercó por donde estaba mi cara y me puso la polla en la boca. ¡Oh, Dios, qué grande era! Y sentía el calor de su cuerpo cerca de mí, con sus manos fuertes me cogió de detrás del cuello y apretó su cuerpo aún más contra mí. Todo él palpitaba, su polla pedía atenciones y no dudé en dárselas. Le hice el mejor frances natural que le habrán hecho en su vida, a tope de saliva y acariciando con mis manos sus huevos mientras movía la cabeza y se la chupaba como si no hubiera un mañana. Le oía gemir. Sabía que le encantaba. Y de repente me quitó la polla de la boca. Estaba a punto de irse y fue entonces cuando me la clavó por el culo, a traición.

Mmmm… ¡esa sensación! Estaba durísimo y yo más cachonda que en toda mi vida. Ponía sus manos sobre mis caderas y apretaba contra mí una y otra vez. Notar su pubis, sentir sus músculos, estar a ciegas y montándomelo con mi profesor casado en su casa. Me corrí como una bestia y él la saco y me chorreó entera y a mí (a diferencia de normalmente) me encantó. Sólo quería tener más de él sobre mí. Me arrancó la camiseta de los ojos y me regaló una mirada llena de lascivia y de placer y me comió la boca con una entrega que hizo de colofón perfecto a ese polvazo.

Después nos tomamos unas birras aún desnudos sentados sobre el altavoz.
Copyright © Porno Fiscal