Relato erótico: Corneador

A algunos hombres les gusta ver cómo se follan a su mujer. Me di cuenta un día que, en un puticlub Madrid, me follé a una mujer delante de su marido. Él se limitó a mirar mientras yo le metía mano a su mujer y, cuando me la estaba follando y la mujer empezó a gemir, él se masturbó.

Esa experiencia me llevó a poner un anuncio en parejas.net ofreciéndome a este tipo de hombres para follar a su mujer en su presencia. Recibí muchas respuestas y bastantes terminaron en citas. Voy a contar las experiencias mejores que he tenido.

Una de las experiencias mejores que he tenido fue con una pareja bastante joven, ninguno de los dos llegaba a los treinta, en la que ella no quería hacerlo pero accedía para agradar a su marido que le insistía continuamente con el tema. El marido me había advertido de esto y me había dicho que fuese con tacto, porque no descartaba que su mujer se echase para atrás en el último momento.

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La cita fue en su casa, un sábado a las once de la noche. Tenía que ser a esa hora para que su hijo, de tres años, estuviese dormido profundamente. Cuando llegué a su piso, y el marido me presentó a su mujer ella me atendió con educación pero con frialdad, como para dejar constancia de que a ella no le gustaba aquel juego y que lo hacía para complacer el deseo de su marido. La mujer me dijo que no hiciese mucho ruido porque podía despertarse su hijo u oírnos algún vecino, también me dijo que teníamos que hacerlo en el salón y que no quería que la besase en la boca.


Nos animamos a dar el paso

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Somos un matrimonio mayor y de muchos años de casados. Nos amamos como el primer día y con respecto al sexo, muy fogosos en la cama y muy liberales. Hemos probado masajes eroticos en pareja, juegos varios... Pero desde hace mucho tiempo nos desvelaba la fantasía de llevar un tercero a nuestra cama, pero nunca nos animábamos a concretarlo. Cuando menos lo esperábamos y sin proponérselo, la hicimos realidad.

Ese día habíamos invitado a un matrimonio amigo a cenar. Carla y Luis, nuestros amigos, llegaron puntualmente. Charlamos sobre nuestras cosas y nos sentamos a cenar. Comimos y bebimos en abundancia, luego los cuatro nos fuimos al living a fumar y tomar unas copas mientras escuchábamos música. De pronto sonó el celular de Carla y luego de atender nos dijo que lamentaba mucho pero tenía que retirarse porque la necesitaban para una emergencia (ella era anestesista en una clínica). Le pidió a su marido que se quedara y que se encontrarían al otro día en su casa.

Los tres continuamos escuchando música y bebiendo otras copas. Laura, mi mujer, llevaba puesto una pollera por arriba de las rodillas y una blusa escotada. A medida que las copas pasaban el ambiente se hizo más íntimo. Estábamos sentados los tres juntos en el sillón grande, mi esposa a un costado a mi lado y en el otro extremo se sentó nuestro amigo y lógicamente yo en el medio. En un momento Laura se levantó para ir hasta el equipo de música que estaba de frente nuestro a cambiar el CD. Cuando se agachó para cambiarlo sin querer dejó ver sus hermosas piernas casi hasta sus nalgas, pude ver como Luis sin disimulo se tocó la pija por encima del pantalón y se mordía los labios, mi esposa se dio cuenta de cómo muestro invitado le clavaba los ojos en el culo pero no le importó, al contrario. Esa actitud me excitó mucho y potenció la fantasía que teníamos con mi esposa.


Noche en vela...

José no tenía plan este viernes. Estaba sólo en su casa, en calzoncillos y camiseta en el sofá. Caminaba de la tele a la nevera y vuelta a empezar, mientras los bostezos le acompañaban de camino. Esto no era empezar bien el fin de semana así que al menos iba a ver algo de porno. Empezó por los canales habituales tipo Pornotube... pero ya tenía vistos todos los últimos vídeos así que se pasó a otros portales y le llamó la atención un anuncio: escorts de Madrid, en www.enigmaescorts.com.

Bueno, echar un vistazo no le iba a hacer ningún daño. Y desde luego que no, cuando vio a esos bellezones. Las curvas de Martha competían con la voluptuosidad de Karen y la elegancia de Christina era el contrapunto perfecto a la provocación de Nerea. ¡Vaya con las chicas de www.enigmaescorts.com

Empezó a leer sus servicios y a fantasea y a José no le hizo falta demasiado para bajarse el calzoncillo y empezar a manejar sus propios servicios. Empezó lento imaginándose a Christina. Cómo esa diosa se dejaría el alma para complacerle, cómo su clase sería el mejor estimulante y le besaría lentamente para ir descendiendo y descendiendo...

Y la rubia Nerea parecía todo fuego. Se imaginaba a la morena y a la rubia agachadas, compitiendo por hacerle la mejor felación, tocándose entre ellas, mirándole a los ojos y poniéndole caliente hasta límites insospechados. Las sienes le latían fuerte y el calor que le recorrí el cuerpo le decía que la cosa iba a más, que penetraba a una de las dos hembras o aquello se acababa antes de lo que quería. Una de ellas le leyó la mente y sin previo aviso se montó a horcajadas, encima de él, cabalgándole a un ritmo que resistía a duras penas pero que le encantaba y que no deseaba que parara. Y mientras tanto Christina jugaba y se excitaba con Nerea. Le apartaba el pelo y besaba su cuello, descendía y le chupaba los pezones y repartía lúbricos lametones por el cuerpo de José. Él no podía aguantar. Y no lo hizo. Y se fue. Y fue su mejor corrida en mucho tiempo.
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